jueves, 16 de junio de 2011

Esto es una despedida

Esta es la última clase de tutoría y llega ese momento de dar fin a un curso, pero es una despedida agridulce: con alegría porque empezáis una nueva vida y os veo preparados para ella, pero con tristeza porque ya no os veré todos los días.

Pero no quiero quedarme en la tristeza, sino en la parte alegre, en la huella que habéis dejado en mí y que no olvidaré, siempre que mi ya mermada memoria me lo permita. Espero que me la refresquéis constantemente manteniendo el contacto conmigo, mientras os hacéis adultos. Yo, por mi parte, me iré haciendo viejito, me veréis cada día con más canas, más aburrido y más cascarrabias, pero seguiré siendo el profe que os deja hoy como tutor oficial.

Y en este momento de despedidas, quiero deciros algo a cada uno de vosotros, pero sin dramas, solo desde el cariño que os tengo y os tendré siempre. Empezamos por detrás:

- Iván: el chico callado y tímido se ha quitado la máscara y me ha demostrado lo interesante, creativo y genial que puedes ser. No dejes este camino, porque conseguirás todo lo que te propongas.

- Zaira: el día que hagas tu primera exposición de fotografía, quiero estar allí para verla, para presentarme como tu fan nº1; ya te veo en el photo España 2020, triunfando como fotógrafa de prestigio, y yo orgulloso diciendo: "¡¡sí, sí, yo fui su tutor!!"

- Manolo: este año tan duro para ti me has demostrado que la entereza, la sobriedad y la valentía no están reñidas con la edad. Quiero que siempre seas fiel a ti mismo, no dudes que seremos muchos los que te apoyaremos siempre.

- Alba: muchas fueron las entradas que hicisteis como despedida, y muchas me emocionaron. Pero solo una me hizo llorar de emoción, la tuya. Eso solo quiere decir una cosa, no nos olvidaremos nunca el uno del otro, y tendremos muchas conversaciones con un café delante en todos los años que nos quedan por vernos.

- Lucía: mi Luli que tantos disgustos me da, siempre con sus viajes astrales y sus reflexiones filosóficas mirando a la pared. Gracias por tu buen humor, por aguantar siempre con esa sonrisa todas mis bromas, que siempre han salido de mi profundo cariño.

- César: eres estupendo, eres genial, eres divertido, eres un pesado, eres César. Te pido que solo seas eso: César, que no intentes agradar a los demás, que no hagas las cosas porque los demás te lo digan, que no digas ni pienses barbaridades que solo piensa la gente mala. Tú eres bueno y yo siempre te tendré en mi corazón sin necesidad de que finjas nada, solo siendo tú.

- Marta: este año me has demostrado que eres aún más interesante de lo que ya pensaba; es por ello que nos quedan muchas cosas por hacer, esos viajes prometidos por el centro de Madrid, para que conozcais todo lo que a mí me gusta y que sé que a ti también te gustará. ¿Te apuntas?

- Sergio: cuánto voy a echar de menos tu sonrisa, tu amabilidad, tu timidez, tu carita de atención, tus faltas de ortografía...Sergio, eres muy especial y creo que aún no lo sabes del todo, pero yo sí lo veo, y espero verlo mucho tiempo, pues confío en que no te olvides de mí.

- María: hubiera matado por verte tocar el cello y no he podido hacerlo, porque saldría esa María elegante, sofisticada y soñadora que sé que existe, aunque a veces solo me he encontrado mi María dormilona y vagancia. Pero esa otra María saldrá a flote y estoy deseando verla tarde o temprano.

- Bea: ay, ya no podré escuchar tu vocecilla, llena de timidez y de candor, con esa bondad tuya que te sale de los poros. Y es que eres transparente, no me engañas: eres una magnífica persona y con la bondad llegarás a todas partes y conseguirás todo lo que quieras. Gracias por ser así.

- Lidia: mi chica seria, siempre circunspecta, hasta que sacaba el genio...¿Quieres saber cuál era uno de los momentos que más contento salía yo de esta clase? Cuando después de decir alguna de mis múltiples paridas, te veía sonreir de oreja a oreja. Me alegrabas el día, porque se te iluminaba la cara.

- Ángel: ¿y ahora qué te puedo decir que ya no te haya dicho en nuestras interminables y divertidas charlas? No sé, creo que todo se puede resumir en esta sencilla pero sincera afirmación: hoy pierdo un alumno, pero gano un amigo. Y ya no es necesario decir más.

Muchas gracias a todos, gracias por hacer de este uno de los años más cómodos, tranquilos, divertidos y relajados de mis años como tutor. Por hacer que esta tarea haya sido facilísima, por demostrarme muchas veces vuestro cariño. Espero que el mío lo haya transmitido también a vosotros, y que estas palabras lo corroboren. Porque ¿qué sería de mi vida sin las palabras?

sábado, 8 de enero de 2011

Cosas que hacer en tiempos navideños

Queridísimos alumnos:

Este vuestro amado profesor os ha tenido abandonados, huérfanos de entradas en este blog, vuestro favorito sin duda alguna, aunque nunca os he acabado de dejar a un lado, puesto que he seguido leyendo vuestras actualizaciones (los que lo han hecho por gusto). Por ello, porque sé que tenéis una necesidad perentoria de conocer lo que ha sido de mí durante estos días, os lo voy a resumir en unos cuantos puntos, para que respiréis, para que sepáis que estoy vivo y dejéis de angustiaros.

Cosas que hacer en tiempos navideños:

- Comprar: esto es un no parar, con ¡NUEVE SOBRINOS! (cuatro propios, cinco ajenos), os podéis imaginar, todo el día que si no quedan vestidos de la Nancy, que si no encuentro el Tekken para la PSP, que si el Move PS3 está agotado...Por Dios, cada vez que iba por ese infierno llamado Callao-Sol, me quería morir.

- Comer: las comilonas familiares, las de amigos y los ataques indiscriminados al turrón de chocolate Suchard (mi gran perdición), me han obligado a estar otra vez a dieta, fruta y mucha lechuga. ¡Qué prado de pena! Pero que me quiten lo bailao...

- Ver series: en estos días han caído dos temporadas enteras de The Wire (mi regalo de Papá Noel-amigo invisible-cuñado) y estoy, al fin, viendo enterita Glee (regalo de Reyes). La segunda ya la conocéis todos de sobra; la primera es del mundo chungo de los barrios chungos de la ciudad más chunga de US de A: Baltimore. No sabes al final quiénes son peores: si los drug-dealers o la policía. In-dis-pen-sa-ble (para cuando tengáis edad)

- Leer: por supuesto, he estado releyendo "La ciudad y los perros" y me he dado cuenta de que, si os costó el de Márquez, con este estaréis sudando sangre. Aquí la confusión de personajes, narradores, etc, es tremenda, de manera que es muchísimo más complicada, amén del lenguaje. No la recordaba tan difícil. Por ello, anuncio que: OS DOY UN MES MÁS PARA LEERLA (para recordarlo bien, ponemos el 23F, de tan infame recuerdo). Además, he leído novelas gráficas: destaco "Wilson", de Daniel Clowes, donde se cuentan las peripecias de un ser despreciable, solitario, mezquino y odioso que, al final, acaba haciéndose adorable.

- Jugar a la wii con mis sobrinos yankis: me han molido a palos, tengo agujetas en todas partes.

- Ver películas de muy baja calidad. Por ejemplo, "Piraña 3D". Bueno, en realidad esta película no se ha estrenado aún (ni creo que lo hagan, porque tela marinera), así que la vimos en casa de una amiga. No di crédito. En un lago de los US de A, aparecen unas pirañas prehistóricas que devoran a una multitud de jovenzuelos que celebran el mítico Spring Break como ellos solo saben: en bañador y bikini, a veces sin ellos, bailando como haciéndose el sexy y bebiendo. Las escenas de las pirañas comiéndoselos son de lo más gore, y hay algunas que son muy divertidas, de lo puramente ridículas. Vamos, una película que os va a encantar.

- Ponerme enfermo: el mismísimo día de Nochevieja, cogí un virus estomacal y estuve malísimo todo el día. Aún así, me comí las doce uvas y, con sudores fríos y revoltijo, me fui a una fiesta. ¡Qué malito me puse! Vaya manera de empezar el año...

- Recibir regalos: mogollón. He sido muy bueno y me los merezco todos. Entre ellos está una camiseta que me pondré el lunes para que la veais.

- Recibir felicitaciones: gracias, me hizo muchísima ilusión.

Y más cosas, pero me tengo que ir al Museo del Prado, a culturizarme algo, que ya me vale. Nos vemos el lunes, y ánimo, porque ahora viene lo peor: yo voy a ir a toda leche, exigiéndoos más que nunca, pero todo tiene una recompensa: ¡¡NOS VAMOS A ROMA!!